Los martes y jueves, asisto a clases de Tai Chi, y aunque nuestro profe Leo Vicent, nos imparte una forma de Tai Chi japonesa, nuestra clase no podía dejar de celebrar el Año Nuevo Chino, ya que este arte marcial, de movimientos suaves y lentos, tiene sus orígenes en China.

 

 

 

Este año comienza el año del PERRO, despidiendo así al año del GALLO.

El Horóscopo en los países asiáticos, como China y Japón, se basa en la Luna en lugar del Sol que elegimos los occidentales. Por lo tanto sus años son lunares. Cada uno de ellos comprende 12 lunas nuevas y una treceava cada docena de años, por lo cual un nuevo año jamás coincide con la misma fecha..

El ciclo zodiacal es de doce años y no de doce meses. Y los signos se continúan siempre en el mismo orden, siendo representados por animales, que ejercen una influencia en la vida, el destino y el carácter de los seres humanos. La rata prepara la trampa; el gallo escarba con el pico y con las patas para encontrar su comida; la cabra bala cuando le falta la hierba; el gato siempre cae sobre sus patas y se incorpora rápidamente; etc. Esta selección de animales fue hecha por Buda.

Posiblemente sea el PERRO más agradable de todo el zodiaco chino. Una persona nacida en el año del PERRO es sincera, inteligente y directa. Tiene un profundo sentimiento de lealtad. Estos nativos suelen ser animados y atractivos y ejercen gran atracción sexual. Generalmente amistoso, el Perro se lleva bien con la gente porque no es demasiado exigente. En vez de esperar a que se le acerquen, le gusta ir el al encuentro. Está siempre dispuesto a atender y entender las razones de los demás. Es muy difícil que el Perro se enfade con alguien. Le hará ver su error sin por eso odiarle.

 

 

 

 

Preparamos el altar, modestito, sin demasiado ornamento. Ofrendamos fruta, arroz, unas flores... Quemamos incienso... Todo muy oriental.

Hicimos un saludo al altar. Brindamos con licor de LICHI, elaborado con dicha fruta China. El profe repartió unos sobrecitos  rojos que contenían dinero chino el cual tendríamos que quemar en días posteriores, y después, reunión en torno a una mesa repleta de comida, que cada una de nosotras aportamos para tal ocasión.

El es nuestro profe, Leo Vicent. Con él he aprendido muchas cosas, y todas buenas. En sus clases encontré energía positiva, paz, tranquilidad y aprendí a ver la vida de forma diferente.

Una foto de una pequeña parte de los compañeros de clase. Como no tengo el permiso de estas personas para publicar su imagen,  dejé la foto un poco borrosa.

Aquí podemos ver al profe, Leo Vicent, con mi amiga María, que no perdona ni una clase de Tai Chi. Otra de las fotos que nos hicimos frente a nuestro altar, esta vez soy yo con una compañera, que al igual que  en la foto del grupo, guardaré su anonimato.
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